Y aki les traemos Yo y Fixer esta increible novela, estoy seguro les sera de agrado a los que hayan visto y gustado de Shigatsu wa kimi no uso!!!!!!
solo el prologo todavia pero estaremos publicando un cap cada semana yey!!!!!!!!!!!!!
Disfruten!!!!!!!
I Want to Eat Your Pancreas
Me Quiero Comer Tu Páncreas
Novela Ligera Japonesa
Género: Drama, Romance, Vida Escolar, Vida Diaria, Tragedia
Etiquetas: Adaptada a Anime, Adaptada a Manga, Adaptada a Película, Ganadora De Premios, Historia Corta.
Autor: YoruSumino
Artista: loundraw
Año 2015
Tiene un solo volumen
Sinopsis: Un día, yo –un estudiante de preparatoria– encontré un libro en el hospital. Su título era “El Diario de Coexistencia con La Enfermedad”. Era un diario que mi compañera, SakuraYamauchi, había escrito en secreto. En su interior, estaba escrito que debido a su enfermedad pancreática sus días estaban contados. Y por lo tanto, por coincidencia terminé pasando de ser Solo-un-Compañero a ser un Compañero-que-sabe-su-secreto. Era como si algo me atrajera hacia ella, quien era mi polo opuesto. Pero, pero el mundo presentó a la chica que ya estaba sufriendo de una enfermedad con una realidad igualmente cruel…
Premios que ha ganado:
“Bestsellers 2016 (Overall) by NIPPAN” – 4th Place
“Bestsellers 2016 (Paperback Fiction) by NIPPAN” – 1st Place
“Bestsellers 2016 (Overall) by TOHAN” – 5th Place
“Bestsellers 2016 (Literary Books) by TOHAN” – 1st Place
“Bookstore Grand Prix 2016” – 2nd Place
“DA VINCI BOOK OF THE YEAR 2015” – 2nd Place
“Bestsellers 2015 (Literary Books) by TOHAN” – 6th Place
As of May 2017, this book has sold over 1.2 million copies.
Otros Nombres:
Kimi no SuizouwoTabetai
Kimisui
キミスイ
君の膵臓をたべたい
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!ADVERTENCIA PENDIENTE DE EDICION!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ME QUIERO COMER TUPÁNCREAS
I WANT TO EAT YOUR PANCREAS
PRÓLOGO
El funeral de mi compañera de aula, SakuraYamauchi, tuvo lugar en un día nublado que no parecía impropio de ella cuando estaba viva.
Como prueba del valor de su vida, había muchos derramando lagrimas durante el ritual, al igual que en el velorio de anoche – a ninguno de los dos fui. Me quedé todo el tiempo en casa.
Afortunadamente, la única persona que me habría forzado a ir ya había dejado este mundo y tampoco era como si nuestro maestro o sus padres tuvieran el derecho o la obligación de pedir mi presencia, así que se me permitió mantener mi decisión.
Ciertamente, yo, un estudiante de preparatoria aunque nadie me haya reconocido como tal, se suponía que estuviera asistiendo a la escuela – pero a causa de su muerte en el medio de unas vacaciones escolares, no tuve que salir en este mal tiempo.
Ya que mis padres estaban en su trabajo me habían dejado un almuerzo adecuado, que quedé encerrado en mi habitación. Decir que estas acciones mías fueran debido a la soledad y el vacío de perder a un compañero –esto sería inexacto.
A menos que esta compañera me hubiera obligado a salir, siempre fui de los que pasa su día en su habitación.
Cuando estaba en mi habitación la mayor parte del tiempo me lo pasaba leyendo. Más que libros de guías y de autoestudio, amaba leer novelas. Leería mis libros de cubierta blanda mientas daba vueltas sobre mi cama, ya sea descansando mi cabeza o mi mentón en la almohada blanca. Ya que los de tapa dura eran muy pesados, prefería los de tapa blanda.
El libro que ahora estaba leyendo era uno que ella me había prestado – la única obra maestra que había sido encontrada por una chica que acostumbraba leer. Su posición en el librero no había sido cambiada desde que me lo prestó. Aunque había planeado leerlo y regresarlo antes de que muriera, ya era demasiado tarde para eso.
No podía hacerse nada sobre mi tardanza, así decidí regresar el libro a su casa después de terminarlo. Mientras saludaba su retrato – ese era un buen momento para regresarlo.
Para cuando terminé de leer la mitad del libro, ya había llegado la noche. Mientras usaba la luz fluorescente que se filtraba por las cortinas cerradas para ver, la llamada que recibí fue la que me hizo notar cuánto tiempo había pasado.
La llamada no era nada especial. Era de mi madre.
Aunque ignoré las primeras dos llamadas, me di cuenta de que era probable que estuvieran relacionadas con la cena, así que llevé el celular a mi oído. Los contenidos de la llamada eran sobre cocinar un arroz. Confirmé las instrucciones con ella y colgué.
Puse el teléfono en mi escritorio, de pronto me di cuenta. Ya habían pasado dos días desde la última vez que toqué el artefacto. No pensaba que lo hubiera evitado conscientemente. De una forma u otra —aunque no negaría que hubiera tenido cierto significado— simplemente había olvidado tocar mi celular.
Mi teléfono tenía un mecanismo de tapa replegable – lo abrí y miré los mensajes recibidos. No había ni uno solo sin leer. Era natural, completamente natural. Continué revisando los enviados. Aquí, además de la función de llamadas, estaba el uso más reciente de mi teléfono.
Le había enviado un mensaje, a mi compañera.
Un mensaje con una sola línea.
No sabía si lo había leído.
Aunque estaba a punto de dejar mi habitación para ir a la cocina, regresé otra vez y me acosté boca abajo en la cama. Las palabras que le envié las estaba reflexionando en mi corazón.
No sabía si las había visto.
–Me quiero comer tu páncreas.
¿Si ella lo hubiera leído, que habría pensado del mensaje?
Mientras pensaba, me quedé dormido.
Al final, mi madre cocinó el arroz cuando regresó a casa.
Me la encontré en mis sueños – tal vez.
ME QUIERO COMER TU PÁNCREAS, Prólogo – Fin
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